Skip to content


“Sabotajes” y negociaciones rotas en la huelga de los autobuses de ALSA

24 días de huelga. El conflicto entre la empresa y algunos de los trabajadores de ALSA, la organización “líder” en el transporte de viajeros por carretera, con más de un siglo de experiencia y una actividad guiada por “el principio de la seguridad”, según especifica su web, está enquistado y, según fuentes de los trabajadores, no tiene visos de solución ni este mes ni el próximo: “Con toda probabilidad se alargará hasta Semana Santa, y posiblemente hasta el puente de mayo”, señala Jesús Angulo, presidente del Comité de Empresa y perteneciente a la sección de UGT. En esto, como en todo, la compañía disiente, y señala que no contempla su extensión hasta las vacaciones.

Lo del “principio de seguridad” tiene su miga, porque ahí está, según los trabajadores, el origen del conflicto, aparte de la bajada de salarios. En febrero, Nex Continental (una de las filiales de ALSA) anunciaba una modificación de las condiciones de trabajo que afectaba a 390 de sus 420 trabajadores adscritos al Intercambiador de Avenida de América. La propuesta se basaba en la reducción de los tiempos dedicados a “tareas auxiliares”, según un comunicado de Nex Continental, que en la actualidad, gracias a la tecnología, se pueden realizar “en mucho menor tiempo del que la empresa está abonando”. Los trabajadores señalan que en esas tareas consiste lo que llaman el “toma y deje”, esto es, la hora que hasta ese momento los conductores dedicaban a revisar los sistemas de seguridad de los vehículos -los neumáticos, la dirección, las luces, los líquidos, el funcionamiento de los extintores, los frenos, etc.- antes de emprender la marcha (el ‘toma’), y la hora que empleaban a la llegada en repostar, aparcarlo, entregar la recaudación, etc. (el ‘deje’).

Desperfectos causados por lo que la empresa califica de 'actos vandálicos'. (Foto: ALSA)Desperfectos causados por lo que la empresa califica de ‘actos vandálicos’. (Foto: ALSA)

La pretensión de la firma es reducir el tiempo previo a 9 minutos y las actividades posteriores, a 14, con la correspondiente disminución de salarios, de entre 150 a 300 euros al mes. “En 9 minutos, me da tiempo a mirar las luces y las ruedas, arrancarlo, e irme”, resume Angulo, quien señala que la reivindicación de estos conductores es “total. La medida supone un recorte salarial, pero también una merma en la seguridadde conductores y viajeros”. Fuentes de la empresa señalan, sin embargo, que no tiene relación con la seguridad, asegurando que esos tiempos auxiliares se fijaron en los años 60, cuando el conductor era también una especie de mecánico, y añaden que las tareas de seguridad las llevan a cabo “los técnicos especializados en mantenimiento”, mientras que los conductores “se limitan a realizar una comprobación rutinaria de los elementos básicos”, para lo que la EMT de Madrid, por ejemplo, “tiene establecidos 13 minutos”. “Se trata de que esos tiempos auxiliares se ajusten al trabajo que realmente realizan los conductores”, subrayan.

La empresa abrió en febrero un periodo de consultas sobre el tema, que culminó el día 20 sin acuerdo, y el 6 de marzo aplicó la medida. Un día antes, el 5, los trabajadores iniciaban una huelga que afecta a las líneas de la empresa dependientes del Consorcio Regional de Transportes de Madrid(Corredor del Henares, pueblos de la sierra) y a todo el largo recorrido del Norte de España y Granada, aunque hay que tener en cuenta que estos trayectos los realizan también conductores de los lugares de destino, y no sólo con los que permanecen en huelga, los adscritos al Intercambiador de Avenida de América.

“Actos de sabotaje”

La firma ha denunciado, desde el arranque de la protesta, 450 “ataques y actos de sabotaje”, que se traducen en 280 lunas rotas y 70 neumáticos pinchados, con un coste de 300.000 euros, y que “impiden la creación del clima necesario para alcanzar acuerdos”. “Condenamos, y ni compartimos ni fomentamos esos incidentes”, asegura el presidente del Comité de Empresa. Jesús Angulo también recalca que los trabajadores han planteado alternativas a la reducción en el ‘toma y deje’, y denuncia que ALSA se ha negado a negociar: “La última reunión se produjo el 11 de marzo, sin acuerdo, y no tenemos noticias de la empresa”. Fuentes de ésta, dicen que es la representación de los trabajadores la que “se niega a abordar una negociación sobre la reorganización”. En un comunicado, además, NEX Continental apuntaba que el expediente de modificación de las condiciones de los trabajadores es recurrible ante los tribunales, y que lo razonable sería esperar a un pronunciamiento, no la convocatoria de una huelga ajena a una empresa “que ha sufrido una importante reducción de su actividad y facturación sin haber realizado reducciones de empleo”.

La huelga, pues, puede preverse larga. Afecta a una compañía, ALSA, que nació oficialmente en 1923 como Automóviles Luarca, y desde 2005 pertenece al grupo británico National Express. Con una flota de 2.573 vehículos y una plantilla de 7.465, en 2012 trasladó a más de 243 millones de viajeros. Tiene un 12% del mercado nacional. Sus beneficios en 2013 -respecto a España, Marruecos, Francia, Suiza, Alemania, Bélgica y Europa del Este- ascendieron a96 millones de euros, un 2,75% menos que los previstos. Con la medida de reducir el ‘toma y deje’ (o los “tiempos auxiliares”, como se prefiera), la previsión de ahorro es de, al menos, 800.000 euros.

Publicado el 29 de marzo de 2014 en El Confidencial.

Posted in El Confidencial, Sociedad. Tagged with , , , , .

0 Responses

Stay in touch with the conversation, subscribe to the RSS feed for comments on this post.

Some HTML is OK

(required)

(required, but never shared)

or, reply to this post via trackback.