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Las nuevas tecnologías, armas del maltrato

Móviles y redes sociales se han convertido en un medio de acoso. Sms, grabaciones no consentidas… Son los instrumentos más sutiles de violencia

“Tenemos que estar muy atentos a las nuevas formas de hostigamiento y abuso contra las mujeres jóvenes”, declaró Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ, al hilo del asesinato de una niña de 13 años ocurrido hace unos meses en El Salobral (Albacete). Porque a pesar de que las nuevas generaciones están creciendo en una sociedad que creemos, o queremos creer, más igualitaria, el maltrato está presente en ellas. Aunque hay una cara positiva: “Denuncian antes, porque está calando el mensaje”. De ahí el repunte de ciertas cifras: en 2011 se enjuició a 26 menores más que en 2010 (165; en 2012 ya llevamos 79); las jóvenes (18 a 29 años) que dicen haber sufrido maltrato en el último año están por encima de la media (3,7% frente a 3%, según la Macroencuesta de 2011); un 13,1% de los adolescentes confiesa haber ejercido en algún momento actitudes de maltrato y un 9,2% de sus compañeras, haberlas sufrido (Igualdad y prevención de la violencia de género en la adolescencia, de 2010). Tras los datos está esa chica que, recién cumplidos los 18, empezó a llegar con moratones a casa y dejó los estudios; el de la alumna de bachiller que, a los 16, ha tenido que cambiar de colegio y ya sabe lo que es una orden de alejamiento, la que el juez ha dictado contra ese novio que le dio una paliza; o esa otra que, después de dejar a su ‘chico’, recibía constantemente sms y vídeos que él se grababa en la puerta de su vivienda… Esas son, precisamente, las nuevas formas de hostigamiento a las que se refiere Montalbán: “A los juzgados llegan casos que antes no veíamos, jóvenes que reciben continuamente sms, a las que no dejan de darles toques con el móvil, que ven cómo ellos difunden grabaciones no consentidas. Es una nueva forma de violencia que se mantiene en el tiempo; no dicen ‘te voy a matar’ pero crean miedo, incertidumbre, presión psicológica”, explica la presidenta del Observatorio, que considera importante introducir la figura del hostigamiento en el Código Penal (está, de hecho, está en el anteproyecto del Gobierno), pues hoy es difícilmente sancionable. E incide en la necesidad de educarlas para detectar los primeros signos de alerta, porque ese acoso es, en cierta manera, más sutil: el que una chica reciba a cada minuto un mensaje encaja con lo que aún entendemos por enamoramiento, igual que frases como “te quiero sólo para mí”, y sin embargo, cuando ella quiere terminar la relación, puede que esa intromisión continua de él en su vida permanezca, y suene el WhatssApp a todas horas y sigan lloviendo mensajes mucho más inquietantes que los primeros… “Menos mal que me di cuenta de que eso no era la vida. Menos mal que no me quedé ahí”, le confesaba a una abogada, hace pocos meses, una chica de 22 años, víctima de un maltrato psicológico que ya ha logrado dejar atrás.
Publicado en Yo Dona, el 12 de enero de 2013


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