{"id":41,"date":"2013-03-11T08:48:26","date_gmt":"2013-03-11T08:48:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.anagoni.com\/?p=41"},"modified":"2013-03-11T08:50:54","modified_gmt":"2013-03-11T08:50:54","slug":"alicia-gimenez-bartlett-habla-con-la-autentica-petra-delicado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.anagoni.com\/?p=41","title":{"rendered":"Alicia Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett habla con la aut\u00c3\u00a9ntica Petra Delicado"},"content":{"rendered":"<p>La primera, en la frente. En enero, la escritora\u00c2\u00a0<strong>Alicia Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett <\/strong>viaj\u00c3\u00b3 a Roma para el lanzamiento de\u00c2\u00a0<em>Nadie quiere saber<\/em>, la novena entrega de la inspectora\u00c2\u00a0<strong>Petra Delicado<\/strong>, que ha publicado primero en Italia y hace un mes en Espa\u00c3\u00b1a (ed. Destino). La periodista que abri\u00c3\u00b3 el fuego amigo de la promoci\u00c3\u00b3n, le asegur\u00c3\u00b3 entonces que lo que m\u00c3\u00a1s le hab\u00c3\u00ada gustado de la novela era lo bien que describ\u00c3\u00ada la Roma m\u00c3\u00a1s alejada de los turistas. Sigui\u00c3\u00b3 un silencio culpable, hasta que Bartlett decidi\u00c3\u00b3\u00c2\u00a0<em>confesar<\/em>: para sacar adelante los pasajes que transcurren en la capital italiana (donde la polic\u00c3\u00ada espa\u00c3\u00b1ola acude a investigar un caso reabierto en Barcelona en el que est\u00c3\u00a1 implicada la Mafia), lo que hizo fue describir un ambiente y dejar el nombre del barrio en cuesti\u00c3\u00b3n en blanco. M\u00c3\u00a1s tarde, su\u00c2\u00a0<em>compinche<\/em> en esta treta, su traductora al italiano, rellen\u00c3\u00b3 lo que faltaba, dotando de un nombre real a aquellos escenarios ficticios.<\/p>\n<p>No todo, sin embargo, es igualmente inventado en las novelas policiacas de Alicia Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett, ni mucho menos. Cuando la escritora sale de los lodazales de sus libros ajenos al g\u00c3\u00a9nero (<em>Donde nadie te encuentre<\/em>, la \u00c3\u00baltima de esas otras obras &#8220;pesimistas, tr\u00c3\u00a1gicas&#8230;, horrorosas&#8221;, le vali\u00c3\u00b3 el Nadal), y dice &#8220;Petra, ven. Vamos a dar una vuelta y nos aireamos&#8221;, pasa un par de meses document\u00c3\u00a1ndose con otros muchos\u00c2\u00a0<em>c\u00c3\u00b3mplices<\/em> o, mejor dicho, asesores: polic\u00c3\u00adas, forenses, abogados, expertos en armas&#8230; y, sobre todo, el \u00c3\u00a1lter ego de Petra Delicado, una inspectora jefe del Cuerpo Nacional de Polic\u00c3\u00ada en Barcelona llamada\u00c2\u00a0<strong>Margarita Garc\u00c3\u00ada<\/strong> (Gij\u00c3\u00b3n, 51 a\u00c3\u00b1os), que lleva tres d\u00c3\u00a9cadas de servicio y ha pasado por narcotr\u00c3\u00a1fico, homicidios, delincuencia econ\u00c3\u00b3mica, temas de mujer e inteligencia criminal. Una experiencia nada desde\u00c3\u00b1able que ha nutrido a Petra de realismo, como ambas sugieren, de tramas (como la de este<em>Nadie quiere saber<\/em>) y quiz\u00c3\u00a1 tambi\u00c3\u00a9n de car\u00c3\u00a1cter. Porque el de Petra se adivina en la contundencia de Margarita Garc\u00c3\u00ada tanto como en el humor y la iron\u00c3\u00ada de Alicia Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett, hasta el punto de que en una charla entre estas dos mujeres, Petra Delicado parece estar detr\u00c3\u00a1s de cada frase. S\u00c3\u00b3lo se echa de menos a su segundo en la ficci\u00c3\u00b3n, ese c\u00c3\u00b3mico y sabio\u00c2\u00a0<strong>Ferm\u00c3\u00adn Garz\u00c3\u00b3n<\/strong> al que tanto le hubiese gustado, con permiso de la autoridad, compartir con ellas su whisky de malta y meter baza en la conversaci\u00c3\u00b3n a la que asiste\u00c2\u00a0<em>El Confidencial<\/em>.<\/p>\n<p>Al medio mill\u00c3\u00b3n de lectores que en Espa\u00c3\u00b1a acumulan los libros de la inspectora (un mill\u00c3\u00b3n en Italia, m\u00c3\u00a1s de 100.000 ya de esta \u00c3\u00baltima entrega) probablemente les ser\u00c3\u00a1 f\u00c3\u00a1cil intuir d\u00c3\u00b3nde arranca la charla: en un bar barcelon\u00c3\u00a9s, de nombre El Vaso de Oro, remedo de esa Jarra de Oro que tanto frecuentan Petra y Garz\u00c3\u00b3n. Quiz\u00c3\u00a1 porque, como se\u00c3\u00b1ala sonriendo Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett, &#8220;<strong>los bares son el reflejo de lo que hay en Espa\u00c3\u00b1a. El presidente de Gobierno deber\u00c3\u00ada ser due\u00c3\u00b1o de uno<\/strong><strong> <\/strong>de ellos; as\u00c3\u00ad comprender\u00c3\u00ada y escuchar\u00c3\u00ada a la gente, y sabr\u00c3\u00ada perfectamente c\u00c3\u00b3mo ordenar las cosas&#8221;.<\/p>\n<p>Empecemos por el principio: la vocaci\u00c3\u00b3n. La de Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett, &#8220;una man\u00c3\u00ada de nacimiento, si se puede decir as\u00c3\u00ad. Una maldici\u00c3\u00b3n, m\u00c3\u00a1s que una elecci\u00c3\u00b3n. En mi \u00c3\u00a9poca, todas las ni\u00c3\u00b1as quer\u00c3\u00adan ser bailarinas o azafatas; yo, escritora&#8221;. La de Margarita Garc\u00c3\u00ada, cuesti\u00c3\u00b3n de familia: &#8220;Mi padre, mi t\u00c3\u00ado y sobre todo mi hermano eran polic\u00c3\u00adas. \u00c3\u2030l pertenec\u00c3\u00ada a la \u00c3\u00a9poca de Serpico: se pon\u00c3\u00ada postizos para las vigilancias, y yo, con 8 a\u00c3\u00b1os, lo ve\u00c3\u00ada salir y entrar con su pistola, a las 2 de la ma\u00c3\u00b1ana&#8230;&#8221;. Ambas empezaron en otra cosa -Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett, dando clases por la ma\u00c3\u00b1ana y escribiendo por las tardes; Garc\u00c3\u00ada, estudiando Geograf\u00c3\u00ada e Historia, hasta que entraron mujeres en el Cuerpo-, pero al final la maldici\u00c3\u00b3n, bendita maldici\u00c3\u00b3n, se hizo realidad.<\/p>\n<p>La primera novela de Alicia Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett,\u00c2\u00a0<em>\u00c3\u2030xit,<\/em> se public\u00c3\u00b3 en 1984, y el primer libro de Petra Delicado,\u00c2\u00a0<em>Ritos de muerte<\/em>, en el 96. Un a\u00c3\u00b1o despu\u00c3\u00a9s aparec\u00c3\u00ada el segundo,<em>D\u00c3\u00ada de perros<\/em>, y por casualidad lleg\u00c3\u00b3 a manos de Margarita Garc\u00c3\u00ada, que a\u00c3\u00ban no sab\u00c3\u00ada nada de su \u00c3\u00a1lter ego en la ficci\u00c3\u00b3n: &#8220;En una rese\u00c3\u00b1a vi que trataba sobre una inspectora que andaba detr\u00c3\u00a1s de un asesinato en la calle Llobreg\u00c3\u00b3s&#8230; La misma calle, precisamente, en la que yo estaba investigando el crimen en el que ahora se ha basado Alicia para\u00c2\u00a0<em>Nadie quiere saber<\/em>: una puta que le da un somn\u00c3\u00adfero a un viejito y le abre la puerta al chulo para robarle, pero el otro no se acaba de dormir, se pelean y lo mata. El chulo se pir\u00c3\u00b3 a Italia, donde fuimos a detenerlo&#8221;. All\u00c3\u00ad no hab\u00c3\u00ada mafia implicada, en la nueva novela de Petra, s\u00c3\u00ad, adem\u00c3\u00a1s de que en ella se trata de un asunto cerrado en falso a\u00c3\u00b1os antes y reabierto ahora por deseo de la viuda cornuda: &#8220;<strong>Margarita, en una semana, lo hab\u00c3\u00ada resuelto. \u00c2\u00a1Con eso no se hace un libro de intriga!<\/strong>&#8220;, se justifica Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett. El caso es que Margarita Garc\u00c3\u00ada coment\u00c3\u00b3 aquella coincidencia de la calle Llobreg\u00c3\u00b3s a un superior, y este, ufano (la Polic\u00c3\u00ada Nacional siempre ha colaborado con la escritora, quiz\u00c3\u00a1 m\u00c3\u00a1s en estos tiempos en los que ella sigue erre que erre con su inspectora en el Cuerpo, por muchos Mossos que pululen por Barcelona), le dijo que conoc\u00c3\u00ada muy bien a la autora de aquella novela y se la present\u00c3\u00b3. Desde entonces, no ha habido Petra sin Margarita.<\/p>\n<div>&#8220;Margarita est\u00c3\u00a1 en muchos detalles. No es s\u00c3\u00b3lo que me asesore. De ella me viene el\u00c2\u00a0<em>esprit<\/em>, que dicen los franceses. El personaje ya estaba, pero ella me ha dado las pautas. Lo primero que me dijo fue: &#8216;<strong>\u00c2\u00bf<\/strong><strong>Por qu\u00c3\u00a9 Petra no mete nunca ropa sucia en la lavadora<\/strong><strong>?<\/strong>&#8216;&#8221;, cuenta la escritora. Y a\u00c3\u00b1ade la inspectora jefe: &#8220;Le dije: Alicia, un poco de orden. As\u00c3\u00ad cualquiera trabaja. A Petra no la espera nadie en casa ni tiene que hacer la compra, cuando lo complicado es tener a los ni\u00c3\u00b1os malos y que encima te llamen del trabajo&#8230; Cuando yo empec\u00c3\u00a9 en el cuerpo les comentaba a mis compa\u00c3\u00b1eros: la \u00c3\u00banica que paga por trabajar aqu\u00c3\u00ad soy yo, que tengo que contratar al canguro&#8221;.<\/div>\n<p>A Margarita Garc\u00c3\u00ada le dicen a menudo los lectores de Alicia Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett eso de &#8220;siempre me he imaginado a Petra como t\u00c3\u00ba&#8221;. Y ella, con reticencias, se reconoce: &#8220;Somos de la misma \u00c3\u00a9poca, hemos elegido esta profesi\u00c3\u00b3n en la que no puedes ser apocada, sino que implica que eres un poco echada para delante y que est\u00c3\u00a1s dispuesta a batirte el cobre con quien haga falta, nos la tomamos muy en serio y nos mosqueamos cuando alguien no lo hace, trabajamos con hombres&#8230; Pero aunque\u00c2\u00a0<strong>s\u00c3\u00a9 que en Jefatura tengo fama de dar miedo, la dureza de Petra y su iron\u00c3\u00ada yo creo que son m\u00c3\u00a1s de Alicia<\/strong>&#8220;. Y esta, a pesar de las protestas, reconoce una parte: &#8220;Petra corresponde mucho a una faceta de mi personalidad, la m\u00c3\u00a1s extrovertida, optimista y hasta risue\u00c3\u00b1a. Nos parecemos en eso de tomar la vida con humor y un poco de iron\u00c3\u00ada, empezando por nosotras mismas. Pero con Margarita, Petra ya es una realidad. Y ella es muy ir\u00c3\u00b3nica, por mucho que diga&#8230;&#8221;. &#8220;Ahora, que a ti y a m\u00c3\u00ad nos gustar\u00c3\u00ada ser un poco Petras&#8230;&#8221;, apunta la inspectora. Y ante la pregunta, obvia, de por qu\u00c3\u00a9, las respuestas difieren. Alicia, seria por una vez, dice: &#8220;Por ser m\u00c3\u00a1s valiente de lo que soy. Tengo mucho miedo a herir a la gente, por ejemplo&#8230; A todo. Aunque es cierto que cuando siento ese miedo doy el paso adelante y no atr\u00c3\u00a1s&#8221;. Margarita, en cambio, r\u00c3\u00ade: &#8220;Yo por los homenajes y las fiestas que se da. Luego dice: fuera culpa, y solucionado&#8221;.<\/p>\n<p><strong>La culpa femenina<\/strong><\/p>\n<p>El de la culpa en la mujer es, precisamente, uno de los temas del libro. Hay otros, como el de la maternidad, la familia y la renuncia que implica a la libertad&#8230; \u00c2\u00bfUn libro, un personaje, feminista? &#8220;En la ficci\u00c3\u00b3n, cualquier militancia me parecer\u00c3\u00ada peligrosa. Si Petra fuera estupenda y lo hiciera todo sin contradicciones, se resentir\u00c3\u00ada de un cierto esquematismo.\u00c2\u00a0<strong>Yo procuro que en mis libros no se note que soy feminista, de izquierdas y que tengo 61 a\u00c3\u00b1os<\/strong>&#8220;, contesta Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett, para quien &#8220;todo eso de la &#8216;literatura femenina&#8217; que trata de grupos de amigas o de sagas de abuela, madre, hija&#8230; si existe, deber\u00c3\u00ada desaparecer. Es verdad que hay una mirada femenina, aunque yo no ser\u00c3\u00ada capaz de leer un libro y saber si el autor es hombre y mujer&#8221;.<\/p>\n<p>Dice Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett que la novela espa\u00c3\u00b1ola, la europea y en menor grado la americana &#8220;ha ca\u00c3\u00addo en el mundo interior del autor, que siempre habla de s\u00c3\u00ad mismo. Por eso ha perdido su papel testimonial. Nosotros sabemos lo que fue la Revoluci\u00c3\u00b3n Industrial por los libros de historia, pero tambi\u00c3\u00a9n porque hemos le\u00c3\u00addo\u00c2\u00a0<em>Germinal<\/em>, de Zola. Hoy los cr\u00c3\u00adticos no te permiten hacer eso, a no ser que se trate de una novela negra.\u00c2\u00a0<strong>En unos a\u00c3\u00b1os se sabr\u00c3\u00a1 de la Espa\u00c3\u00b1a de hoy, quiz\u00c3\u00a1, por sus novelas negras<\/strong>, que son armas para decir las cosas que ves en el d\u00c3\u00ada a d\u00c3\u00ada y en el ahora, ahora&#8221;. Gracias a la saga de Petra Delicado, quiz\u00c3\u00a1, se sepa en el futuro de esta Espa\u00c3\u00b1a en la que, seg\u00c3\u00ban Margarita Garc\u00c3\u00ada (o quiz\u00c3\u00a1 la propia Petra), las inspectoras ven un muerto y por la noche r\u00c3\u00aden con sus hijos (tres propios, en el caso de Margarita, tres de su pareja, en el caso de Petra), porque &#8220;eso no puede alterarte, si no, no podr\u00c3\u00adas vivir&#8221;. Una Espa\u00c3\u00b1a en crisis en la que &#8220;el crimen no ha cambiado; quiz\u00c3\u00a1 hay m\u00c3\u00a1s tir\u00c3\u00b3n de cadena, pero poco m\u00c3\u00a1s; son\u00c2\u00a0<em>choros<\/em>&#8220;, y en la que &#8220;la mayor\u00c3\u00ada de los que matan son de los que no volver\u00c3\u00adan a hacerlo. Han asesinado una vez por una reyerta, por un mal rollo, pero no van m\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1. En ese sentido creo que estamos un poco a salvo. Aparte, claro, de eso de &#8216;la mat\u00c3\u00a9 porque era m\u00c3\u00ada&#8217;. Esa es otra historia&#8221;.<\/p>\n<p>Cuando Margarita Garc\u00c3\u00ada resuelve un caso, no siente el alivio del trabajo concluido: &#8220;<strong>Acabas cuando consideras que se ha hecho justicia<\/strong>. Y si el juez pone en libertad a quien t\u00c3\u00ba crees culpable, saber la verdad no te sirve de nada&#8221;. En cambio, cuando Alicia Gim\u00c3\u00a9nez Bartlett le pone el punto final a una historia, la declara proscrita: no vuelve a leerla, y procura no pensar m\u00c3\u00a1s en ella. Quiz\u00c3\u00a1 por eso tiene ya en la cabeza una nueva novela, esta vez sin Petra Delicado. Pero sabe que cuando est\u00c3\u00a9 enfrascada en ella, en esa inseguridad que le crean los libros en los que no aparece la polic\u00c3\u00ada, en ese saber que se la est\u00c3\u00a1 jugando en cada p\u00c3\u00a1gina, quiz\u00c3\u00a1 de repente sienta la necesidad de llamarla y decirle de nuevo: &#8220;Petra, ven. Vamos a dar una vuelta y nos aireamos&#8221;. A Petra o a Margarita, que una viene con la otra. Pero \u00c2\u00bfhasta cu\u00c3\u00a1ndo? &#8220;Petra acabar\u00c3\u00a1 en alg\u00c3\u00ban momento&#8230; Un escritor tiene un n\u00c3\u00bamero de ideas limitado. Y no quiero que con mi n\u00c3\u00bamero limitado de ideas surja un n\u00c3\u00bamero ilimitado de historias. Los libros tienen una parte de reflexi\u00c3\u00b3n y an\u00c3\u00a1lisis que llega un momento en que ya est\u00c3\u00a1 hecha, y yo entonces har\u00c3\u00a9 mis memorias o dejar\u00c3\u00a9 de escribir&#8221;.<\/p>\n<p>Publicado en\u00c2\u00a0<a href=\"http:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/2013\/03\/10\/alicia-gimenez-bartlett-habla-con-la-autentica-petra-delicado-116580\/\">El Confidencial<\/a> el 10 de marzo de 2013<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera, en la frente. 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