{"id":16,"date":"2012-11-26T09:05:49","date_gmt":"2012-11-26T09:05:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.anagoni.com\/?p=16"},"modified":"2012-12-04T16:36:02","modified_gmt":"2012-12-04T16:36:02","slug":"violencia-sin-clase","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.anagoni.com\/?p=16","title":{"rendered":"VIOLENCIA SIN CLASE*"},"content":{"rendered":"<p><em>Ninguna, por supuesto, la tiene, pero es que, adem\u00c3\u00a1s, en el caso de la de g\u00c3\u00a9nero, ni el estatus ni el nivel cultural, educativo o social protegen de ella, a pesar de lo que dicta el clich\u00c3\u00a9. As\u00c3\u00ad lo apuntan los datos, lo confirman los expertos y, sobre todo, lo atestiguan las muchas v\u00c3\u00adctimas que han logrado empezar otra vida.<\/em><\/p>\n<p><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8220;La \u00c3\u00banica diferencia entre t\u00c3\u00ba y yo es que a m\u00c3\u00ad me pegan con un palo de golf&#8221;.<\/strong> La frase se escuch\u00c3\u00b3 hace tiempo en un taller sobre violencia de g\u00c3\u00a9nero. Se la dec\u00c3\u00ada una mujer de importante patrimonio a otra sin ninguno, y refleja bien una realidad que corroboran los profesionales implicados en este \u00c3\u00a1mbito: el perfil de la maltratada es mujer, de sexo femenino, igual que el del agresor es hombre, var\u00c3\u00b3n, de sexo masculino, en palabras de Miguel Lorente, profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada y ex delegado del Gobierno Contra la Violencia de G\u00c3\u00a9nero. Ni el estatus, ni la carrera profesional, ni el curr\u00c3\u00adculo acad\u00c3\u00a9mico, ni el reconocimiento social ni los ceros de la cuenta corriente; no hay escudo que proteja a una mujer de la posibilidad de convertirse en v\u00c3\u00adctima. Sin embargo, en la sociedad permanece ese mito antiguo que dicta que esto pasa exclusivamente en contextos marginales, de falta de cultura, en amas de casa, en inmigrantes.<\/p>\n<p>Son muchas las que saben que no es as\u00c3\u00ad. Las que han sufrido las humillaciones, las amenazas, las heridas y el dolor, a pesar de que, de puertas afuera, su vida pareciera el remanso sin aristas de lo que se conoce como clase media o alta. Lo saben las que ya tienen otra vida, que son, y conviene recalcarlo, muchas. Porque como dice Isabel Llin\u00c3\u00a0s, hoy representante del PP en el Consell de Mallorca, directora del Instituto Balear de la Dona entre 2003 y 2007 y, antes, mujer maltratada, de esto se sale. En 2001, Isabel trabajaba como directora de hotel, un puesto exigente y, para ella, apasionante. Viv\u00c3\u00ada (y vive) en un chal\u00c3\u00a9 de 600 metros y ten\u00c3\u00ada dos hijos y un perro. Tambi\u00c3\u00a9n un marido, Juan, cuya carrera se qued\u00c3\u00b3 por debajo de la suya \u00e2\u20ac\u201djefe de comedor\u00e2\u20ac\u201d y un entorno que jam\u00c3\u00a1s sospech\u00c3\u00b3 lo que ocurr\u00c3\u00ada tras la valla de aquel chal\u00c3\u00a9. &#8220;Es incre\u00c3\u00adble. Gestionaba un patrimonio de millones de euros; ten\u00c3\u00ada m\u00c3\u00a1s de cien trabajadores a mi cargo; me com\u00c3\u00ada el mundo&#8230; Pero era llegar a casa y no ser nadie; un trapo&#8221;, relata hoy. Isabel estuvo 20 a\u00c3\u00b1os casada. Jam\u00c3\u00a1s se pint\u00c3\u00b3 los labios. No pod\u00c3\u00ada ir a tomar un caf\u00c3\u00a9 con sus amigas. Tampoco ponerse un bikini. Si sal\u00c3\u00adan con otras parejas, todo era &#8220;calla, que de esto no entiendes&#8221;. Y ella callaba. Si uno de sus hijos se ca\u00c3\u00ada en el colegio, Juan se encargaba de recordarle lo in\u00c3\u00batil que era y lo mal que los educaba, quiz\u00c3\u00a1 porque \u00c3\u00a9l jam\u00c3\u00a1s les dio ni un biber\u00c3\u00b3n. Fuera de casa, Isabel se com\u00c3\u00ada, s\u00c3\u00ad, el mundo, pero dentro, cuando le pon\u00c3\u00ada la cena a su marido, temblaba como una hoja. Por fin, decidi\u00c3\u00b3 separarse, le busc\u00c3\u00b3 a \u00c3\u00a9l un piso y le pag\u00c3\u00b3 el alquiler. Poco despu\u00c3\u00a9s, un domingo por la ma\u00c3\u00b1ana, Juan entr\u00c3\u00b3 en casa aprovechando que Isabel no hab\u00c3\u00ada cambiado la cerradura. Le dio 15 pu\u00c3\u00b1aladas, y hubiera seguido de no ser porque la peque\u00c3\u00b1a, Cristina (entonces 12 a\u00c3\u00b1os) se interpuso entre ellos, y porque vio que su sobrino tambi\u00c3\u00a9n estaba en la vivienda. Entonces tir\u00c3\u00b3 el cuchillo y se march\u00c3\u00b3.<\/p>\n<p>&#8220;Aqu\u00c3\u00ad hemos acumulado suficiente conocimiento para desmontar muchos clich\u00c3\u00a9s: las sentencias demuestran que es incierto que la mayor\u00c3\u00ada de los agresores act\u00c3\u00baen movidos por el alcohol, otras sustancias o alteraciones ps\u00c3\u00adquicas; que esto sea s\u00c3\u00b3lo una cuesti\u00c3\u00b3n de otras culturas; que abunden las denuncias falsas&#8230; Sobre el nivel socioecon\u00c3\u00b3mico, habr\u00c3\u00ada que hacer estudios, pero lo cierto es que encontramos de todo. Desde funcionarios a polic\u00c3\u00adas, gente de mucho prestigio del sector financiero o que est\u00c3\u00a1 en la universidad, investigadoras&#8230; Esto no es m\u00c3\u00a1s que la manifestaci\u00c3\u00b3n externa de un planteamiento machista de la pareja, de dominio del hombre, y eso se da en todas las capas sociales y todas las profesiones&#8221;, recalca Mar\u00c3\u00ada Tard\u00c3\u00b3n, presidenta de la secci\u00c3\u00b3n 27 de la Audiencia Provincial de Madrid, especializada en el tema, y miembro del Grupo de Expertos en Violencia Dom\u00c3\u00a9stica y de G\u00c3\u00a9nero del CGPJ.<\/p>\n<p>Como ella se\u00c3\u00b1ala, no abundan los an\u00c3\u00a1lisis sobre el tema. La \u00c3\u00baltima Macroencuesta de Violencia de G\u00c3\u00a9nero, hecha p\u00c3\u00bablica este a\u00c3\u00b1o por el Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, apunta que un 10,9% de las espa\u00c3\u00b1olas (m\u00c3\u00a1s de 2.100.000) ha sufrido maltrato alguna vez en su vida (un 3%, unas 593.000, en el \u00c3\u00baltimo a\u00c3\u00b1o) y sostiene que &#8220;la educaci\u00c3\u00b3n, aun en sus niveles m\u00c3\u00a1s altos, parece no evitar la violencia&#8221;. Un 11% de las universitarias se ha visto en esa situaci\u00c3\u00b3n alguna vez -un porcentaje s\u00c3\u00b3lo superado por las que cuentan con bachiller elemental o equivalente (12,4%)-, y un 13,3% de las mujeres activas, frente al 7,4% de las inactivas.<\/p>\n<p>A falta de m\u00c3\u00a1s estudios, ah\u00c3\u00ad est\u00c3\u00a1n sus historias. La de Laura, una abogada que nunca tuvo que trabajar por nada \u00e2\u20ac\u201d&#8221;ni siquiera para encontrar trabajo&#8221;, dice\u00e2\u20ac\u201d, cuya vida &#8220;regalada&#8221; inclu\u00c3\u00ada un matrimonio en el que eran frecuentes las agresiones psicol\u00c3\u00b3gicas y especialmente sexuales. Laura cuenta c\u00c3\u00b3mo intent\u00c3\u00b3 suicidarse, c\u00c3\u00b3mo vio un d\u00c3\u00ada que \u00c3\u00a9l pisaba el acelerador y empotraba su coche llev\u00c3\u00a1ndola dentro&#8230; y c\u00c3\u00b3mo, por fin, cogi\u00c3\u00b3 a su hijo, dos billetes de autob\u00c3\u00bas y 240 euros y destruy\u00c3\u00b3 esa vida para volver a construirla desde cero. Para ser, como ella dice, libre. Est\u00c3\u00a1 Rosa, la enfermera que, por su trabajo, conoc\u00c3\u00ada perfectamente la din\u00c3\u00a1mica del maltrato y que, quiz\u00c3\u00a1 precisamente por eso, cuando se miraba los moratones que le hab\u00c3\u00ada dejado su marido \u00e2\u20ac\u201dun empresario &#8220;encantador&#8221;, muy conocido en su ciudad\u00e2\u20ac\u201d, se preguntaba:&#8221; \u00c2\u00bfC\u00c3\u00b3mo he podido llegar a esto?&#8221; Est\u00c3\u00a1 Mar\u00c3\u00ada, esa mujer de clase muy, muy alta, a la que su esposo le pegaba en el torso y los brazos, nunca en la cara, y, despu\u00c3\u00a9s de la paliza, le dec\u00c3\u00ada: &#8220;Arr\u00c3\u00a9glate que vamos a cenar&#8221;. Est\u00c3\u00a1, desgraciadamente, la periodista que, como Isabel, tuvo la osad\u00c3\u00ada de ascender profesionalmente m\u00c3\u00a1s que su pareja, y que, adem\u00c3\u00a1s, quiso separarse. Muri\u00c3\u00b3 estrangulada. Est\u00c3\u00a1&#8230;<\/p>\n<p>\u00c2\u00bfPor qu\u00c3\u00a9, entonces, sigue presente el mito? Lorente incide en que &#8220;la imagen que tenemos es la que aparece en los medios, y ah\u00c3\u00ad se da un sesgo. Son m\u00c3\u00a1s conocidas las circunstancias cuando los implicados son inmigrantes, hay abuso de sustancias o la violencia ha sido especialmente intensa en la forma &#8220;. A mayor nivel social, m\u00c3\u00a1s posibilidades tienen ellos de dominarlas mediante amenazas, sin recurrir a esa violencia m\u00c3\u00a1s expl\u00c3\u00adcita y llamativa. Es m\u00c3\u00a1s: el silencio acompa\u00c3\u00b1a incluso a los casos m\u00c3\u00a1s graves, pues entre los agresores de clase alta se da con m\u00c3\u00a1s frecuencia el homicidio-suicidio, que limita el recorrido medi\u00c3\u00a1tico del suceso. Por otro lado, &#8220;aunque personalmente para unas y otras es igual de dif\u00c3\u00adcil salir de la violencia, para ellas puede ser, desde el punto de vista de la log\u00c3\u00adstica, m\u00c3\u00a1s sencillo. Pueden, por ejemplo, contratar profesionales privados&#8221;, seg\u00c3\u00ban explica Cruz S\u00c3\u00a1nchez de Lara, socia de Exaequo Abogados. Lo corrobora Lorente: &#8220;Tienen v\u00c3\u00adas alternativas a la del juzgado, en el que quedan expuestos como autores y v\u00c3\u00adctimas, porque por desgracia a ellas se las sigue cuestionando. Yo he conocido juezas que no quer\u00c3\u00adan denunciar a sus parejas, cuando estaban ellas mismas condenando a maltratadores. Lo contaban con una sensaci\u00c3\u00b3n terrible de impotencia, porque les costaba mucho dar ese paso&#8221;.<\/p>\n<p>Entre las v\u00c3\u00adctimas hay mujeres con una carrera consolidada, pero tambi\u00c3\u00a9n otras que, a pesar de su formaci\u00c3\u00b3n, la enterraron hace a\u00c3\u00b1os por imposici\u00c3\u00b3n del maltratador, seg\u00c3\u00ban relata Ana Mu\u00c3\u00b1oz de Dios, directora de la Fundaci\u00c3\u00b3n Integra, que ofrece empleo a personas con dificultades en su inserci\u00c3\u00b3n social (entre ellas, 75 licenciadas con un pasado de violencia de g\u00c3\u00a9nero que hoy est\u00c3\u00a1n rehaciendo sus vidas). Cruz S\u00c3\u00a1nchez de Lara, socia de Exaequo Abogados, habla de grandes empresarias, m\u00c3\u00a9dicas, pol\u00c3\u00adticas, etc., que llegan a su despacho reclamando un divorcio, cuando lo que hay detr\u00c3\u00a1s es una violencia acallada: &#8220;Cuando eres el prototipo de mujer perfecta, es com\u00c3\u00ban que \u00c3\u00a9l te amenace con revelar datos de tu vida sexual, abortos silenciados, infidelidades inciertas, grabaciones \u00c3\u00adntimas&#8230; cosas que pueden da\u00c3\u00b1ar tu vida de escaparate&#8221;. &#8220;Si t\u00c3\u00ba ya sientes verg\u00c3\u00bcenza en un estrato medio y bajo, en uno alto es brutal. La v\u00c3\u00adctima se convierte en una apestada. \u00c3\u2030l es un abogado, un pol\u00c3\u00adtico o un cirujano, y que t\u00c3\u00ba te atrevas a decir que tiene esa mancha&#8230; Te dan la espalda: t\u00c3\u00ba eres la mala. En mi caso, hubo quien dijo que algo habr\u00c3\u00ada hecho yo para que \u00c3\u00a9l reaccionara de esa manera&#8221;, cuenta Isabel Llin\u00c3\u00a0s. Pero \u00c2\u00bfc\u00c3\u00b3mo es posible que mujeres como ella, con una trayectoria profesional brillante, mantengan esa doble vida, esa careta de fortaleza hacia el mundo cuando en casa est\u00c3\u00a1n subyugadas? &#8220;Es como si pusieran una especie de muro que les permite funcionar fuera, aunque relativamente&#8221;, comenta Gema del Val, psic\u00c3\u00b3loga cl\u00c3\u00adnica y forense del gabinete \u00c3\u0081lava Reyes Consultores. Se agarran a ese espacio para dar sentido a sus vidas: &#8220;Para m\u00c3\u00ad el trabajo era mi v\u00c3\u00ada de escape&#8221;, cuenta Isabel Llin\u00c3\u00a0s. Y explica Mar\u00c3\u00ada, la abogada: &#8220;Esto no es cosa de un bofet\u00c3\u00b3n el primer d\u00c3\u00ada. Empieza poco a poco, con eso de que no vales nada, de que si eres buena profesional, si alguien te tiene alguna consideraci\u00c3\u00b3n, es por estar conmigo&#8230; Llega un momento en que te lo crees, y cuando te da el tortazo piensas, incluso, que te lo mereces&#8221;.<\/p>\n<p>Un palo de golf&#8230; o el pu\u00c3\u00b1o desnudo: como concluye S\u00c3\u00a1nchez de Lara, &#8220;la violencia es igual, no entiende ni de razas, ni de condiciones sociales, ni de lugares&#8221;. Vengan de donde vengan, tengan la educaci\u00c3\u00b3n, el estatus y la profesi\u00c3\u00b3n que tengan, si la tienen, todas las v\u00c3\u00adctimas escuchan con el mismo terror el tintineo de las llaves de sus parejas en la puerta de casa. Todas se han sentido aisladas y humilladas. Algunas han escondido las cicatrices en la piel; todas, las heridas que m\u00c3\u00a1s tardan en curar, las que destruyen por dentro. A todas les cuesta poner el nombre de maltrato a lo que les pasa. Todas han sido malqueridas y todas necesitan ayuda. Que no las dejemos solas. Que culpemos al agresor y que les quitemos a ellas los estigmas. Que no permitamos el retroceso que algunos denuncian en este \u00c3\u00a1mbito. Que la crisis no sirva de excusa para limitar los organismos y los recursos que se les destinan, y que estos se pongan en marcha incluso sin denuncia, como demandan los expertos. Que se les brinde el apoyo psicol\u00c3\u00b3gico y jur\u00c3\u00addico que necesitan si eligen dar ese paso. Porque tambi\u00c3\u00a9n a todas debe igualarlas otra cosa: la esperanza. Tres de cada cuatro maltratadas han logrado escapar de la violencia, seg\u00c3\u00ban la Macroencuesta de 2011. Dice Mar\u00c3\u00ada: &#8220;Hay muchas formas de salir de esto, y cada una debe escoger la suya. O luchas contra tu agresor o luchas por ti. Y yo creo que esta es la manera, aun cuando tambi\u00c3\u00a9n pueda suponer acudir a las autoridades. Porque al final existe una vida preciosa que no es la que te han hecho creer que es la buena. Est\u00c3\u00a1 al alcance de tu mano, con much\u00c3\u00adsimo esfuerzo, pero el mejor invertido de tu vida, porque ser\u00c3\u00a1 el que te haga libre&#8221;. E Isabel r\u00c3\u00ade al comentar cu\u00c3\u00a1l es la melod\u00c3\u00ada que suena en su m\u00c3\u00b3vil desde el d\u00c3\u00ada en que se libr\u00c3\u00b3 de sus cadenas: <em>I will survive<\/em>, de Gloria Gaynor.<\/p>\n<p>*Esta es la versi\u00c3\u00b3n \u00c3\u00adntegra del reportaje<em> Violencia sin clase<\/em>, <strong>publicado en la revista <em>Yo Dona <\/em>(<em>El Mundo<\/em>) el 24 de noviembre de 2012.<\/strong><\/p>\n<p><strong>*Algunos de los nombres de las v\u00c3\u00adctimas han sido cambiados para mantener su anonimato.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/www.anagoni.com\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/VIOLENCIA-11.jpeg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-19\" title=\"VIOLENCIA 1\" src=\"http:\/\/www.anagoni.com\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/VIOLENCIA-11-218x300.jpg\" alt=\"\" width=\"218\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/www.anagoni.com\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/VIOLENCIA-11-218x300.jpg 218w, http:\/\/www.anagoni.com\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/VIOLENCIA-11-744x1023.jpg 744w\" sizes=\"(max-width: 218px) 100vw, 218px\" \/><\/a><a href=\"http:\/\/www.anagoni.com\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/violencia-21.jpeg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-20\" title=\"violencia 2\" src=\"http:\/\/www.anagoni.com\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/violencia-21-218x300.jpg\" alt=\"\" width=\"218\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/www.anagoni.com\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/violencia-21-218x300.jpg 218w, http:\/\/www.anagoni.com\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/violencia-21-744x1023.jpg 744w\" sizes=\"(max-width: 218px) 100vw, 218px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ninguna, por supuesto, la tiene, pero es que, adem\u00c3\u00a1s, en el caso de la de g\u00c3\u00a9nero, ni el estatus ni el nivel cultural, educativo o social protegen de ella, a pesar de lo que dicta el clich\u00c3\u00a9. 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